En noviembre de 2011 comenzó el noviazgo. Todo marchaba bien. Cada vez que iba a buscarla, el novio le llevaba rosas. María Medina y Armando Martín tenían la misma edad: 32 años. Rut Tomatis, la madre de la novia, veía con buenos ojos que su hija parecía estar con alguien que la amaba y se lo demostraba a cada momento.
Pero, a los 15 días, hubo un hecho que le pareció demasiado raro. "Sonó el celular de mi hija y atendió él. Yo me sorprendí -recordó la madre-, la miré a mi hija, pero ella bajó la cabeza".
Rut aseguró que aquella vez desconfió de él. "Al cortar la llamada le hice un comentario de por qué atendía el celular de mi hija y él me respondió que no tenía que meterme en la relación de ellos", dijo.
Después de aquel episodio, dijo que su hija comenzó a distanciarse de su familia. Pasaba más tiempo con él, pero sin dar demasiada información. "Enero de este año -resaltó Rut-, fue el mes más largo de mi vida, porque mi hija se fue de vacaciones con él, pero sin decir adónde. Fue un tormento, la llamaba y no me atendía. Empecé a recorrer tribunales, y las comisarías explicando la situación de mi hija, que no sabía dónde estaba, pero cuando me preguntaban la edad todo se derrumbaba. Me decían que era mayor y que debía actuar por cuenta propia".
Rut llamó a la familia del novio. "Me atendió la hermana, pero me dio a entender que ellos eran grandes y que sabían lo que hacían. Después de cortar me llamó él (Armando) y me dijo: 'con mi familia no se meta'. Para mí fue una amenaza y él estaba con mi hija; entonces me sentía paralizada, no sabía qué hacer, ni cómo reaccionar". A comienzos de marzo empezaron los días de frío y no había señales de su hija. Rut dijo que estaba preocupada porque su hija se había ido sólo con la ropa que llevaba puesta. "Mi madre -explicó Rut, en referencia a la abuela de María-, me insistía en que debía llamarla para convencerla de que buscara más ropa".
En los primeros días de abril, María regresó a buscar ropa. La abuela la recibió y le ayudó a preparar los bolsos. En ese momento, la joven le contó que su novio se había molestado por la llamada de la madre y le destruyó el celular. "En el medio de todo ese proceso -recordó Rut-, recibía llamados anónimos de una mujer que hablaba histérica y decía que ella era la verdadera novia de Armando".
Una voz anónima
Todavía recuerda el 11 de abril pasado. Estaba almorzando. Era la siesta y se había retrasado en su trabajo. De pronto, sonó el teléfono. Rut Tomatis se levantó de la mesa para atender. Del otro lado, una voz de mujer habló a los gritos: "¡su hija está muerta!, ¡él la mató!", decía.
En un primer momento, Rut no perdió la calma. "Por favor, ¿de qué habla?", respondió en tono de pregunta. "Está muerta en la casa de la Corrientes al 3.200", afirmó la mujer y Rut cortó. El teléfono volvió a sonar. "No me corte; escuche: él la mató. No vaya sola, por favor, vaya con alguien", le recomendó como si fuese una amiga, pero era la misma mujer que siempre hacía el llamado anónimo.
"Con mi madre -dice Rut- fuimos en taxi y al llegar a la esquina ya sabía cuál era la casa, porque salía humo. Me bajé del auto y la escuché toser a mi hija: no sé si fue mi imaginación, pero yo la escuché toser", explicó.
Al llegar a la vivienda, encontró la verja atada con alambre y saltó el portón. "Me encontré de frente con él. Me dijo 'qué hace aquí' y le respondí que buscaba a mi hija. Seguí caminando. No conocía la casa, pero entré a una habitación oscura y con humo. No había muebles, pero había bolsos con ropa en el piso. Gracias a Dios -contó Rut- no moví esa ropa, porque abajo estaba mi hija quemada".
Afuera había vecinos. Alguien llamó a la Policía. "Salí de la habitación. No sé cuánto duró todo eso -explicó Rut-. Un policía me dijo que mi hija estaba muerta adentro y no me dejaron entrar.
Rut relató lo que pasó con su hija, porque le preocupa -dijo- que el asesino sea declarado inimputable. "Todo este tiempo lloré. Entraba a la habitación de mi hija, me sentaba en la cama y olía su ropa, y seguía llorando. Mi madre me veía sufrir y me hizo entender que debía salir adelante. Hace unos días doné la ropa de mi hija y me levanté. Ahora estoy dispuesta a buscar justicia por mi hija", afirmó.
¿Quién era la mujer que hacía llamadas anónimas?... "Lo único que sé -dijo Rut- es que él la llamó a ella y le dijo: 'la maté por amor a vos'... y ella me habló a mí esa tarde, cuando yo estaba almorzando".